Bon giorno, signori e signorine. Tengo demasiado trabajo y demasiado poco tiempo, aquí en Milán, por eso es complicado postear. Primero comentar que, aunque eso de la Pascua se debe sentir mucho en Italia, Milán no resucitó hasta el Martes. Aquí las vacaciones se las toman muy en serio: me costó encontrar restaurantes. A parte, da pereza salir a pasear por una ciudad vacía.
Me estoy acostumbrando demasiado rápido a esto de viajar, tanto que casi asustaría. No se me hace extraña la ciudad, ninguna, y ya van cuatro. No me siento extranjero, ni turista. Solo con una leve diferencia linguistica y un desonocimiento general de donde están los sitios. Por lo demás, me siento como si estuviera por Madrid. Aunque las diferencias son bastante notables.
El único lugar donde sí había gente (salvo la plaza del Duomo, el Castello Sforzesco, etc... que hay turistas) el Lunes era un parquecito (en plan Retiro) junto al castillo. Aprovechando el solecito estuve paseando por allí, helado en mano, disfrutando la mañana.
El problema llegó a partir del Martes, una vez llegado a la oficina. Hay demasiado trabajo, y solo cuatro días... No se si podré salir un día a tiempo de ver la ciudad, pero verla con vida, que si no es muy deprimente. Al menos, a ver si tengo suerte y consigo convencer a la gente de la oficina que el viernes me enseñen como es la juerga por aquí.
miércoles, 26 de marzo de 2008
Highway Star
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martes, 18 de marzo de 2008
No time left
So take me to the airport, and put me on a plane: No expectations - Rolling Stones
Una parte a tener en cuenta cuando tienes que viajar continuamente es el tiempo que pasas en casa. Me refiero a casa en un sentido muy amplio, hablo de la ciudad en la que se supone que vives.
El problema de solo pasar una semana cada cierto tiempo es que se condensa tu vida en esa semana. Todo a carrera y a medio pensar. Las cosas que organizas siempre tienen fallos de peso, de organización. Las cosas que debes hacer se encajan como se puede. Todo a carrera y, normalmente, no demasiado bien. Pero lo unico posible es dejarlo pasar y hacer las cosas como puedas. Así que dejas de intentar ordenar las piezas de tu desordenada vida y las vas poniendo donde pillas. No da tiempo para más... y menos aún cuando esa semana no dejas de tener que ir a trabajar.
Tampoco queda demasiado para los trocitos de vida que vas dejando por el camino, en otros paises. Es lo que hay, o lo tomas o lo tomas. Es la contrapartida de conocer mundo by the face.
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lunes, 17 de marzo de 2008
Living in a Hotel Room
Roaming across the world: Highway to Hell - AC/DC
Estoy de vuelta en la oficina de Madrid, y esto está en plena ebullición. No solo por trabajo, no solo. Supongo que a estas alturas se habrá visto que mi calendario de viajes es tan alterable, alterado y mutable que da miedo, o risa.
Esta mañana he recibido los bonos de hotel de Italia, y una noticia divertida a media mañana. Se había cambiado la planificación de viajes y a mi me tocaba la fantabulosa cantidad de nada más y nada menos que SEIS semanas seguidas de viaje. Incido en que mis viajes son de una semana por oficina, por lo que hablamos no solo de mes y medio de viaje, sino de seis ciudades distintas, seis semanas de hotel en hotel.
Pero para consciencia real de la mutabilidad de la planificación, un rato más tarde todo queda como estaba. Despues de vueltas, mareos, idas, venidas, propuestas, hablar entre nosotros... Vamos, que el calendario queda igual, pero nosotros no tanto. Porque puede pasar otra vez, y como esta, sin tiempo para reclamar al comité de empresa (que por lo visto aquí si funciona para algunas cosas). Divertido.
Y pensar que yo podria estar hoy de vacaciones...
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jueves, 13 de marzo de 2008
Talk to Strangers
Bonjour, amigos y amigas. Ya queda poco para abandonar Bruselas y apenas he podido ver la ciudad ni hacer fotos. En parte ha sido por el mal tiempo (las fotos no salen demasiado bien cuando tienes que preocuparte de no salir volando). En parte ha sido porque algunas cosas me lo impedían (como una carpa enorme en medio de la Grand Place que impide sacar una foto decente a cualquiera de los edificios). Pero he encontrado que las vias alternativas de turismo también son graciosas.
Por ejemplo, he podido comprobar que la gastronomía local es relativamente limitada. Propio propio, tienen sobre todo marisco (especialmente mejillones), pero luego hay comida de todas clases al alcance: alemana, francesa, española (o eso dicen), griega... Vamos, que eso de la Comunidad Europea se lo han tomado en serio hasta en eso. Pero debo reconocer que la gente es muy agradable y educada: no es problema salir solo a un restaurante, porque los camareros de repente se ponen a hablar contigo, o la gente de al lado.
La parte de la cerveza, me ha tocado asumir, tras estos días aquí tomando en cada comida y cena una cerveza distinta, que no había probado antes, y sin repetir, que soy un autentico profano en la materia. En realidad, creo que haría falta meses bebiendo cervezas a mayor ritmo para poder elegir con completa seguridad. Pero creo que seré capaz de llevar un par de cervezas buenas y distintas de regreso.
Por otro lado, la gracia de tener el hotel al lado de la catedral es tremenda. Eso de salir por la mañana escuchando la musica de las campanas de la catedral está muy bien si madrugas. Si no fuera porque a las 9 menos cuarto de la mañana yo estoy de camino a la oficina, si estuviera durmiendo, seguro que me acordaba de Saint Michel y de todos los campaneros del mundo (y sus respectivas familias). Pero como estoy despierto, es bonito escucharlo.
Cambiando un poco el tema, ya tengo noticias de nuevos viajes. Tras el proximo periplo italiano, comenzará la invasión de las alemanias (Frankfurt y Berlin), un paseito por Polonia (y se que a la Reina Helada le va a entrar la locura y se va a poner a decir cosas de brujos de pelo blanco), y una visita a los Osterreiches (habrá que conocer Viena). Más adelante se verá que pasa con Oslo y Estocolmo, o Helsinki y Copenaghe, que tengo que elegir entre una de las dos rutas.
Casi se me olvidaba comentar una cosa. Hay en Bruselas una cadena de chocolaterías y bombonerías de nombre ultra friki: Leonidas. A parte, como en todos los sitios a los que estoy yendo, vuelvo con una lista bastante interesante de restaurantes. Veo que al final, con los viajes, me voy a convertir en la guia Campsa, y cada vez que alguien salga de viaje me va a preguntar por sitios majos...
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martes, 11 de marzo de 2008
11-M
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lunes, 10 de marzo de 2008
Los niños meones de Bruselas

No negaré que echo de menos a la gente de París. No discutiré que el hotel de Bruselas es una maravilla. Y la ciudad tambien debe ser bonita. Pero lo que no negaré es que hubiera preferido pasar el sabado en París, con la gente de allí.
Por otro lado, no hay mal que por bien no venga. He podido aprovechar para descansar, dando paseitos tranquilos, echandome siestas. Esas cosas que hacen falta despues de una semana sin tregua ni cuartel. También he podido aprovechar y hacer colada, que buena falta me iba haciendo. Y he podido descubrir un par de cositas de la ciudad.
Por todos es conocida la cerveza belga. Hasta ahí no hay nada que descubrir. Y lo que sucede cuando bebes mucha cerveza tampoco es desconocido. Todos sabemos que terminas necesitando un momento de unidad con la madre naturaleza. Bien, pues los belgas no solo lo saben, sino que además han dedicado un par de estatuas a ese acto en el que uno se deshace del
exceso de cerveza. Porque aquí, amigos, la cerveza es más barata que el agua. Y llega casi a ser una religión. Cada cerveza va con su vaso y no le ponen un posavasos concreto no se yo porqué.
Lo malo de Bruselas, a parte de ser pequeñita es el tiempo. Ahora mismo llueve y se ha pasado todo el fin de semana haciendo un viento tremendo (si, me estoy abrigando :P). Cada dos por tres tenía que echar mano a la cabeza para que no se me volara el sombrero, mano al cuello para que no se escapara la bufanda. Vamos, un caos absoluto.
Tampoco es bueno que la oficina no tenga mucha vida joven en general. No creo que aquí me saquen de juerga. Independientemente que se que algo como lo de París este año va a ser imposible que se repita en mucho tiempo.
Lo otro de lo que me he podido dar cuenta en los paseitos es que los españoles somos una plaga. No hago más que cruzarme con españoles y más españoles por aquí. Continuamente. Por suerte, tengo un aire a guiri que resulta suficientemente engañoso y me permite pasar por no español. Al menos aquí, que estoy solo: en París era imposible. Y por cierto, si en el extranjero os entra morriña y quereis hablar con un grupo de españoles, es facil encontrarlos: buscad a los que hablan a gritos y prestad atención, que ya vereis como entendeis el idioma.
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martes, 4 de marzo de 2008
Bonjour Paris
Querido sobrino Bobo,
París es una ciudad de contrastes. Concretamente en el metro de París hay cada contraste de olor que da gusto... vamos, que huele que alimenta.
Un problema es que hay muchas cosas que ver y poco tiempo. En el fin de semana nos pateamos las Tullerias, Notre Dame, Saint Sulpice, la abadia de Saint Michel, paseamos por el barrio latino, dimos una vuelta por el cementerio Pere Lachaise, y yo que se que más. Pero lo cierto es que andar, andamos un huevo.
Y si, casi que no se que he visto aun y que no, pero tengo un motivo fundamental e importante. La gente de la oficina. El sabado llegamos, nos recogieron del hotel y empezaron a ir llegando, y llegando. Y nos soltaron para ir al hotel a dormir... y volvimos a quedar con ellos al día siguiente... y pasó otra vez lo mismo... Y ayer otra vez. Los chicos nos estan cuidando, acompañando, y enseñando la ciudad, son un encanto.
Solo os digo que anoche estuvimos todos cenando en casa de una chiquita andaluza que está de becaria en la oficina, de estas cenas en plan cada uno que lleve cositas. Si llego a saber que iba a pasar esto, me hubiera traido una bandeja enorme de chocolates de suiza para ellos.
Otra chiquita, que estuvo hace tiempo de becaria y se quedó en París, nos está preparando con su novio una visita guiada al Louvre, versión corta y rápida. A parte de haber estado casi de guía turística el primer día que llegamos, enseñandonos, contándonos (estudió historia del arte), recomendandonos... Lo dicho, son un encanto.
Pero algo realmente sorprendente de París, son las tiendas. Ayer, paseando por los Campos Eliseos con mi compañera de curro, de repente vi una tienda enorme de Virgin, y terminé entrando... y terminé necesitando casi que me sacaran a rastras... eso sí, con el Rock n' Roll Circus de los Rolling, un dvd de un concierto de los Zeppelin, otro de los Doors, y la cosilla de que tendré que volver a pasarme... porque no me dió tiempo a mirar bien.
Y es que el rock tira, y punto. Y se tiene que notar... y si hay dudas, ampliad la foto y vereis el nombre que pone en la lápida.
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